Thursday, December 31, 2009
LIBERTAD PARA CUBA!
LA ENTEREZA NECESARIA, PARA MANTENERLA POR SIEMPRE.
¡AYUDANOS, SEÑOR!
Sunday, December 27, 2009
Cartas desde Cuba
¿Qué les da el derecho a personas como Javier a imponerles un modo de pensar a todo un pueblo? ¿Quién les da el derecho a imponer un determinado sistema socio político, valiéndose para ello del secuestro de la prensa, de leyes amañadas para esos menesteres, suprimiendo las libertades individuales, y muy comúnmente, utilizando la mentira y la tergiversación de la verdad para apoyar sus teorías?
Nuestro pueblo jamás ha decidido para ello, a no ser votando con los pies, marchándose del país; pasando largas condenas en las más de 300 cárceles creadas por el gobierno para nuestro disfrute. Los menos afortunados siendo fusilados en juicios sin garantías, o siendo víctimas del descredito por los grandes maestros de la vileza a ambos lados del conflicto.
Haciendo un análisis retrospectivo de los últimos 50 años del “viaje por el mar de la felicidad”-según alguien llamó- que hemos padecido los Cubanos, nos damos cuenta que bien poco han logrado estos “compañeros al mando” en cuanto al desarrollo del país y al bienestar de los nuestros se refiere. Casi nada a pesar de tener al pueblo a su entera disposición mediante sistemas de control y represión que, como mecanismos de relojería, mantienen instalados.
La dirigencia del país, a pesar de toda la hecatombe económica por ellos provocada, ha logrado un éxito innegable y este ha sido el mantenerse ya más de 10 lustros en el poder. Esto habla muy bien de su maquinaria represiva e ideológica. Mediante la cual han cerrando fronteras -coartando los derechos de salir y entrar libremente del territorio nacional de sus ciudadanos-, adueñándose de la prensa, eliminando de esta manera la posibilidad de propagación de opiniones divergentes; enjuiciado sin garantías procesales e imponiendo un régimen de terror a la vez que desarrollan una amplia red de apoyo, manipulación y propaganda internacional. Creando un sofisma de democracia sui generis fabricado a su medida por nuestros dirigentes, para que así “el desvalido pueblo” que, a juzgar por el enraizamiento en el poder de esta dictadura, siempre requiere de algún sabio timonel para que asi les lleve a ese maravilloso destino predeterminado por nuestros "iluminados" gobernantes.
Asegurándose además una excusa de plaza sitiada, manteniendo así el discurso del “enemigo imperial norteamericano que pretende nuestras riquezas”, tomando esto como coartada para mantenerse en pie de guerra, lo cual según su entelequia les da el derecho a suprimir todas las libertades políticas. En fin, todo bajo su férreo control tiránico, incluidas las pocas riquezas existentes, ahora en manos de los que usurparon el poder allá por el año 1959.
Nuestro problema ha demostrado ser de los cubanos, no le atañe ni a la derecha, ni al centro ni a la izquierda mundial. El pueblo cubano ha sido dividido por una dictadura ó tiranía, gobierno ó desgobierno, revolución ó rovolución, según las diferentes tendencias de opinión de nuestros paisanos.
Los daños hechos a la familia, empresarios, comerciantes, instituciones del país, patrimonio nacional, valores cívicos y morales, son palpables y onerosos, es por ello que debemos de darle ya, de una vez por todas, una solución a la problemática nacional, antes de que el actual gobierno nos siga hundiendo en ese “mar de la felicidad” que tantas vidas de Balseros ha cobrado, tantos en sus cárceles, tantos en el exilio, y tantos padeciendo de hambre y carestías en nuestra patria.
Nuestro pueblo reclama para sí el derecho a decidir sobre su futuro, ya sea que vivan en Estocolmo o en Bayamo, en Australia o en Pinar del Rio, pues nuestra patria es la de todos los cubanos, sin exclusiones por color de piel, modos de pensar, afiliaciones a partidos políticos o lugares de residencia.
Desmontar ese enjambre de mentiras, ese sistema inoperante que en Cuba reina monárquicamente, es de vital importancia para todos los cubanos, el destino de nuestra nación depende de ello. A Javier me alegra decirle que él también es importante, el pueblo necesita que todos participemos en ese proyecto de todos los cubanos, con respeto y tolerancia. Recuerda: “con todos y para el bien de todos”.
Si no estás de acuerdo, sigue leyendo, estoy seguro que pronto estarás con nosotros.
Sunday, December 20, 2009
De Yoani dedicado a Roberto San Martín
He vivido aquí y allá. He sido una voz pidiendo el permiso para salir de mi país y una exiliada esperando por la autorización de entrada. La maquinaria me ha triturado con ambos lados de sus ruedas dentadas: por estar afuera y por decidir quedarme en mi Isla. Fui a un consulado para pagar las altas tarifas mensuales de permanecer en otro país y he tenido que enfrentar también el costo del regreso, la enorme suma personal de ser una “retornada”. Durante dos años miré la Isla en la distancia y tuve el dilema de si tomarme la “coca-cola del olvido” o el “guarapo de la nostalgia”, pero ninguno de los dos pasó por mi garganta. Preferí el agridulce sabor de esta realidad.
Tengo pesadillas de que entro por la aduana cubana y un uniformado me conduce a un cuarto gris. Rodeada de paredes despintadas y de una enorme foto de Fidel Castro, retiran mi pasaporte y me anuncian que si entro no podré –nunca más– viajar a otro destino. Todo esto me lo explica un funcionario de cara sudorosa, que tiene una pistola en el costado y un bolígrafo sobresaliendo del bolsillo. Presiento que pasaré la eternidad frente a este ser de hoscas palabras, sin la posibilidad de cruzar la puerta hacia el salón donde me espera mi familia. La desazón llega a un punto en que me despierto y compruebo que sigo en mi casa, igual de presa, pero satisfecha de haber vuelto.
Tan obsesivo sueño se alterna con otro en el que no me dejan volar hacia mi propio país. Estoy en un aeropuerto lejano, tratando de abordar una nave con destino a La Habana. La joven que chequea los boletos me dice que no puedo embarcar. “Tenemos órdenes de no dejarla subir”, concluye, sin la carga dramática de quien acaba de notificar a otro su condición de expatriado. No hay nadie cerca a quien apelar y las pizarras electrónicas marcan las próximas salidas hacia New York, Buenos Aires, Berlín. Me siento y coloco el equipaje sobre mis piernas, para apoyarme en él e intentar dormir. Esto no puede ser verdad –me digo– tengo que descansar y cuando despierte estaré en la cabina, a miles de metros de altura.
Ya he probado con té de tilo, con leer historias de pilotos antes de acostarme y poner música relajante en la habitación. Pero lo único que terminará con esta secuencia onírica de enclaustramiento y expulsión es el fin de las restricciones migratorias para los cubanos. Quiero tener el derecho a viajar, como mismo quiero poder dormir sin ver al uniformado que me quita el pasaporte y sin escuchar el ruido de un avión que levanta vuelo, dejándome en tierra ajena.
Friday, December 18, 2009
Seguiremos denunciándolos.
Extraño a mi Cuba.
Lo más triste es que no puedo ir cuando quiero, tengo que pedirle permiso a los que se adueñaron de mi patria, mis calles, mi ciudad, mi vida. Que se han apoderado de todo y de todos, que deciden si puedo ir o no, que deciden si mi hija me puede venir a visitar o no, o yo, visitarle o no, sin poder ver a mis padres en el día de su muerte, ni visitar sus tumbas.
Pensé que seria libre cuando salí a buscar un mejor futuro para mi familia, sin embargo sigo pagándole tributos y dependiendo del gobierno de mi país, pagando por la represión de mi pueblo cuando le envío mesadas a mis familiares y les quitan el 20 % de la cantidad enviada, para así ellos poder continuar en el chantaje, o cuando he pagado precios exorbitantes por trámites consulares y pasajes. Siempre dependiendo de sus miserables permisos de entrada o salida.
Ahora, sin embargo, algo esta cambiando, la sociedad civil en Cuba esta mostrando síntomas de madurez y fuerza, producto de su larga y difícil lucha. Gracias a las posibilidades que ahora nos dan las redes sociales los cubanos de aquí y allá nos estamos uniendo y denunciando la naturaleza criminal del régimen de los hermanos Castro, que ha logrado mantenernos en cadenas por largos años. Hasta que el día de la libertad llegue, le daremos fuerte al muro hasta que se derrumbe, seguiremos denunciándolos!
Thursday, December 17, 2009
Oriki por la Libertad (a San Lázaro, como a Babalú Ayé)…
Oriki por la Libertad (a San Lázaro, como a Babalú Ayé)…
Proclama como una promesa de todos los cubanos
Por José Antonio Gutiérrez Caballero.
Tú, que eres Padre del mundo, Babalú.
Tú, Hijo de Obbatalá o Naná Burukú.
Tú que eres santo milagroso, sólo tú,
dános una señal como San Lázaro, o tal vez cual Babalú,
porque vamos de rodillas, y tampoco vemos luz.
Si estamos en la tierra prometida por orishas como tú,
haz que mi pueblo sea libre, y no fugaz tragaluz,
que no tiene ni el derecho de cambiar, a contraluz,
la torpeza de un destino que nos niegan junto a sus
promesas de pacotilla…Que respondan, dime tú,
ante el altar, Babalú,
cuánto más hemos de orar para que nos des salud,
pero salud libertaria, con Ayé de Babalú,
que es como tener Aché y la gracia de Jesús,
o hasta un buen Mafere Fun,
para que damas de blanco puedan lograr con su alud
que le entreguen a sus hijos, o a los esposos que tú
criaste para que Cuba fuera inmensa multitud,
como una madre pariendo felicidad al azul,
cuando un pueblo que germina se congeló en plena luz,
por un sol que a mediodía se hizo un iceberg, Babalú…
Tú que eres padre del mundo, San Lázaro, cómo tú
permites que el miedo sea una pandemia entre tus
hijos de pueblo, para los que el norte o sur,
sólo significa huir del terror que pone a tus
generaciones en cruz,
pero no la cruz del santo, sino la maldita cruz
de un gobierno con muletas y mastines, Babalú,
que no cura enfermedades, ni las plagas, como tú,
sino inventa ser potencia, cuando daña la salud
a los nobles de conciencia, que están presos por virtud
de un ideal que es más alto que los carteles sin luz,
que a menudo proliferan en sus calles, como el pus
inyectado en cierta gente, que repudia lo que tú
en otro tiempo nos diste como ejemplo de inquietud…
Tú, que eres tan milagroso, San Lázaro Babalú,
cura al enfermo de miedo, como al de lepra, haz que tus
oraciones lleguen justo para el pueblo en su quietud,
haznos hombres, Babalú,
ruega a todos los orishas que se unan a este alud
de las conciencias divinas y terrenales, que aún
como las damas de blanco o los que tienen virtud,
puedan sumarse al milagro de conquistar la salud
ciudadana de este pueblo, que no necesita a un
amo de presa, con perros que vomitan sobre el tul
de una patria que no quiso atraerlos con ningún
pretexto de feria o trampa innoble de ideas, Babalú:
Ni tus perros callejeros ladran la mañosa pulcritud
de ese falso patrón pregonando la salud que nos das tú:
Ni siquiera ellos lo siguen, como tampoco ningún
ciudadano que respete las leyes del diloggún.
Tú, padre del mundo y nosotros, dime tú,
cuándo vas a darnos ese milagro superior a la salud:
hagamos la promesa de librarnos de ese pus,
de esa rabia que maldice la libertad de nuestro azul,
acabemos con el miedo que circunda toda luz,
y cual fieles al Rincón de San Lázaro, con tus
instrumentos y rezos, vayamos todos a pun
tualizar un destino que hoy merece hasta el zunzún
de nuestra Cuba en potencia, para armarnos la salud
de un país que es pura savia de criollos y de negros, Lazarú…
¡Somos el milagro del suelo en que nacimos, Babalú!
¡Es hora de reencontrar el mar y el cielo azul!
¡Sal, Lázaro, levántate y anda entre nosotros con tu luz!
¡Ayúdanos y cúmplenos esa promesa, San Babalú,
pues la libertad de un pueblo es su mayor salud!
JOSÁN CABALLERO
Sobre el Patio de Karina
Los represores de Cuba están a toda máquina, sin importarles la opinión pública internacional golpean, maltratan, humillan, secuestran, incautan propiedades, sus órganos represivos incitan y dirigen a sus partidarios a participar en los pogromos fascistas "actos de repudio", mantienen a más de 200 presos políticos en sus cárceles, niegan entradas y salidas a sus habitantes, en fin, muestran abiertamente la naturaleza criminal de su régimen.
El que sin tapujos realicen estos desmanes demuestra el miedo que tienen a que se les escape de las manos el sistema de terror que por tanto tiempo han mantenido en la isla. No están lejos de la verdad, el descontento es general, el pueblo se ha cansado de pasar hambre, de que le mientan y manipulen en cada momento, de tener leyes que solo sirvan para oprimirles, de tener solamente los derechos que le conviene al régimen y que además les cobren los mismos a un precio extremadamente caro, la libertad.
Nuestro gobierno ha utilizado siempre un disfraz de cordero, de ser del pueblo, por y para el pueblo, ahora ese disfraz lo han perdido y solo le queda el camino de la brutal represión, la historia ha demostrado que este es el camino de las tiranías para la pérdida del poder. Por esto, enhorabuena a todos los cubanos amantes de la libertad, ella está muy cerca.
No te preocupes Karina, pronto recuperaras tu patio.
Cuba, un país en fuga. Convivencia - Editorial
Cuba, un país en fuga.
Convivencia - Editorial
sábado, 03 de octubre de 2009
Hace 50 años Cuba dejó de ser un país receptor de inmigrantes y fue convertida en una nación en fuga. No importa tanto si el exilio es duro o de terciopelo. O si es salir por un programa de refugiados políticos o para una “misión revolucionaria”. Lo que casi todo el mundo quiere, es salir.
Cuba es una nación que se desangra sin parar. El desarraigo es, quizá, el fruto más visible de los 50 años de gobierno totalitario. La fuga es la actitud, el método y la “solución” para cientos de miles de cubanos.
Nos atrevemos a decir que la imparable etnorragia es una de las tragedias nacionales que más daño ha hecho a toda Cuba.
El éxodo masivo ha dañado nuestro pasado porque lo “exilió” haciendo el mayor esfuerzo por borrarlo de la memoria histórica. Todo ha empezado en el 1959 o cuanto más en el 1953. Todo lo del pasado es burgués, mafioso y malo y debe ser borrado. De no poderse borrar, es convertido en “herencia socialista” de los fundadores, puestos en función de autores intelectuales del presente. Una nación a la que se le echa por la borda su memoria, perece como nación, padece de anemia identitaria y sufre la desconexión con el presente que provoca un electroshock cultural.
El éxodo imparable ha dañado nuestro presente porque “exilia” la posibilidad de desarrollo personal de sus hijos e hijas, porque coloca en una supuesta tierra prometida la leche y la miel que de esta Isla, la más fértil y hermosa, pudiera manar como fruto de su trabajo: sin bloqueo interno a la iniciativa de los ciudadanos; sin convertir en delito el carácter emprendedor de los cubanos y cubanas; sin hacer de Cuba un gobierno extraño a la normalidad de la comunidad internacional. Los que quieren mejorar piensan en salir y eso no es normal para un país que quiere mantener su soberanía y su independencia. El presente está en exilio permanente. Se nos fuga entre las manos con la vida.
El éxodo desesperado ha dañado ya nuestro futuro porque “exilia” esperanzas de progreso y felicidad dentro de la Isla. Pensemos en los más jóvenes, en su tristeza cuando miran hacia el porvenir en un país que bloquea los sueños, o que hace disidente y opositor su deseo de pensar con cabeza propia y ser forjadores de su propio futuro. En un país donde disentir, expresarse y tener pequeños proyectos cívicos, religiosos, culturales, económicos o políticos constituye un delito o te hace sospechoso y te convierte en una fuente de “peligrosidad pre-delictiva”, la esperanza se lanza desesperadamente al mar.
Prefiere morir ahogada de una vez que morir ahogando cotidianamente sus sueños y aspiraciones. El futuro es cada día que podemos crecer como personas, convivir sin desconfianza, trabajar por nuestra felicidad aquí, y no tener al miedo como policía represor de nuestros sueños. Si todo esto se escapa, con los días y los años… algunos prefieren huir de esta pesadilla policial que caza el persistente “mosquito” de los pequeños proyectos de los emprendedores y deja pasar el maloliente “camello” de la violencia, la corrupción y la mafia emergente.
Lo peor de la tragedia del país-que-se-fuga es que esta escapada ha entrado en la conciencia nacional como la primera alternativa para “salir de esto”. Nada más tener un pequeño tropiezo, nada más ser diferente y llueven las propuestas, las incitaciones: “no seas bobo, lárgate de este país”. ¿Dónde está la Patria, es decir, la tierra de nuestros padres? No hablamos de la Nación, que sabemos que está allá y aquí descuartizada por los que quieren dividirnos para permanecer en el poder.
Hablamos de Cuba, el asentamiento geográfico que nos pertenece a todos los de aquí y de allá. Cuba no es sólo de los comunistas o de los revolucionarios, ¿es necesario decirlo? Por tanto, todo el que incita a la fuga para dejar a Cuba olvidada contribuye al empobrecimiento de la Patria, al alargamiento de la agonía, al desangramiento, imperceptible pero letal, de la Isla sufriente.
Esto no significa que todos los que se quedan la aman, ni que todos los que se van, la desaman. Se trata del que acepta en su conciencia, que la “salida” es la única alternativa para Cuba. En fin de cuentas, todos seguimos siendo la nación cubana, en la Isla y en la Diáspora. Y lo que puede empobrecer la Isla, puede enriquecer a la nación errante. Todo nacionalismo cerrado empobrece. Igual que todo desarraigo.
Pero la responsabilidad de la fuga no es solo personal, el gobierno cubano no solo la permite, la tolera y la desea como válvula de escape, sino que la presenta continuamente como la “otra” opción de los que no quieren someterse a su control totalitario de alma y cuerpo. ¿Cómo explicar, si no, que un régimen que controla cada paso de sus ciudadanos no pueda controlar sus fronteras? No las puede controlar porque todos los días por cualquier rincón costero permite que vengan lanchas rápidas a sacar gente del país.
¿Cómo entendemos que un gobierno que puede controlar el espacio aéreo para dos inofensivas avionetas, derribándolas, o puede hundir un remolcador repleto de mujeres y niños, no pueda parar el negocio creciente, eficiente y permanente de tráfico de personas, por las cuatro esquinas del país?
¿Cómo los ciudadanos simples pueden organizarse y logran lanzarse al mar en esas lanchas y el gobierno, con todo el poder y los recursos militares, de guarda fronteras no ha podido pararlos? Sólo detienen por tres días, como un muestreo, a algunos que luego, más rápido que tarde, “logran” escapar. La opinión de todos, dentro y fuera, lancheros y cubanos que “se tiran”, es que las autoridades cubanas no están haciendo lo que deben hacer para cuidar nuestras fronteras y evitar este éxodo masivo de bajo perfil y poca sonoridad. Si no fuera así, entonces ¿por qué la permeabilidad de nuestras costas es solo en un sentido: hacia fuera? O de lo contrario, ¿esa vulnerabilidad es en ambos sentidos? ¿No hay seguridad en nuestras costas? o ¿es que al no poder organizar un éxodo masivo de alto perfil mediático como Camarioca (1965), Mariel (1980) y la crisis de los balseros (1994), la nueva estrategia es sustituir esas grandes hemorragias arteriales por cientos de miles de sangrías diarias, capilares y silenciosas?
Atención: aquellas hemorragias son escandalosamente visibles y son intervenidas y cerradas de inmediato en urgencias. Estos sangramientos, capilares pero crónicos, son mucho más peligrosos para la vida del cuerpo nacional y nadie se ocupa de ellos, no se ven o no se quieren ver como urgencias. Su solución es pospuesta, o disimulada con compresas o placebos. Incluso con medicación sintomática. Al final, cuando ya no hay cura para etnorragia social, vendrá el lamento de por qué Cuba se ha empobrecido, por qué la anemia perniciosa, por qué se nos murió entre las manos sin quejas, sin cirugías sanadoras, sin ponerse de acuerdo la familia.
Entonces, ya desde hace mucho tiempo, se oyen voces, aquí y allá cada vez más, que dan la alarma y desean que se deje de considerar a la salida del país como la solución a nuestros problemas personales, familiares o nacionales.
Una vez más, queremos ir a las raíces del problema de por qué Cuba es un país en fuga. Solo identificando las causas profundas y poniendo creatividad en su solución se logrará revertir ese escapismo en arraigo nacional.
Creemos que lo primero es llamar a la conciencia de cada ciudadano. Los problemas de Cuba se solucionan primero aquí y con la ayuda de todos allá. El padre Félix Varela, fundador de nuestra nacionalidad decía con acierto y vigencia impresionantes: Cuando los mejores hijos de país, abandonan la cosa pública, esta es ocupada por los peores hijos del país. No se trata de saber quién es quién. Hay de todo en la Viña del Señor y ese no es el tema. Los que tengan o promuevan una vocación cívica, política, religiosa o humanitaria en Cuba, deben promover el arraigo y descartar la fuga del país como reacción a la represión y el control que esa vocación conlleva en un sistema como el nuestro.
No se trata de negar el derecho de viajar, de emigrar, incluso del exilio político como recurso legítimo para cualquier persona o familia que, haciendo un discernimiento ético, llegue al extremo de considerar que su vida o la de los suyos corre peligro real o se sienta de tal modo perseguido que pierda su estabilidad psicológica o espiritual. Defendemos la emigración económica y el exilio político como derecho y como recurso extremo.
Es necesario identificar la causa mayor y primaria, que no es la conciencia escapista de los ciudadanos sino el bloqueo interno y fundamentalista que sufren por parte de los que ostentan el poder en el país. Esa es la causa más profunda y la raíz de que Cuba se haya transformado de un país receptor de migraciones, a un país en fuga.
Si esta es la causa, entonces Cuba solo podrá parar esta sangría capilar, operando a tiempo, extirpando la razón y la causa del exilio externo e interno de los que se alienan haciendo dejación de su propia libertad y responsabilidad: el bloqueo a la iniciativa ciudadana.
Pero surge una pregunta, que pudiera ser: ¿Es este el proceso de discernimiento que hace la mayoría de los cubanos y cubanas que desesperadamente ansían escapar a cualquier lugar, bajo cualquier riesgo?
Una respuesta esperada y deseada es que, independientemente de la causa mayor, cada persona se sienta llamada a permanecer en Cuba, a trabajar por su transición a la democracia, a la apertura económica, al pluralismo social. Que opte en conciencia por quedarse sin vender el alma y sin callar la voz. Todo pacíficamente. Trabajando por hacer posible lo aparentemente imposible. Creyendo en la fuerza de lo pequeño, en la utilidad de la virtud, en la gradualidad de los procesos cívicos. Todo ello con libertad y responsabilidad personales.
El exilio parará. La emigración se invertirá, la nación sanará sus heridas, el día que cambie la estructura totalitaria, libere las fuerzas productivas, deje cesante al policía que en cada silla turca de cada cubano inventa las pesadillas para bloquear los mejores sueños de prosperidad y felicidad.
Creemos que Cuba, los cubanos de todas las orillas, tienen más que suficiente potencial creativo, talante emprendedor, capacidad de recuperación, amor a su Isla, deseos de reemprender el futuro bloqueado y trabajar libremente con sus mentes, sus manos y toda su alma, por la reconstrucción de la tierra más hermosa y más bloqueada que ojos humanos han podido ver.
Construyamos, conjugando la gramática de la inclusión y el consenso, la democracia política y la libertad para la iniciativa económica y la despenalización del pluralismo social y cultural, y Cuba dejará de ser un país en fuga para convertirse, poco a poco, en un Hogar nacional que haga realidad cotidiana la siempre recordada profecía de Ezequiel:
“Los recogeré de entre las naciones,
los reuniré y los conduciré a su tierra.
Derramaré sobre ustedes agua purificadora y quedarán purificados
Les daré un corazón nuevo,
Y pondré dentro de ustedes un espíritu nuevo
Habitarán en la tierra que yo di a sus padres
Los limpiaré de sus manchas
Mandaré trigo y lo multiplicaré
Y no les dejaré pasar más hambre
Multiplicaré los frutos y los productos del campo,
Y no serán más humillados ante los demás pueblos
Infundiré mi espíritu en ustedes y volverán a vivir,
Y los estableceré sobre su tierra,
Y ustedes entonces sabrán que yo, Yavé,
Lo digo y lo pongo por obra”
(Cf. Ezequiel 36 y ss)
Pinar del Río, 4 de agosto de 2009.
Wednesday, December 16, 2009
Los pillos y los tontos El Reino del Absurdo
lunes, 27 de octubre de 2008
Por Luis Cáceres
De estos dos “estratos” sociales, no sabemos cuál surgió primero. Pudieron haberse creado al mismo tiempo, desarrollado el uno a la par que el otro.
Trataré de dar algunas características que he descubierto en ambos. Todo surge en épocas remotas donde la crueldad ideológica supera a la corporal aunque aun pueden observarse residuos de aquel pasado en algunos pequeños lugares del planeta.
A los pillos no les gusta ese nombre pero saben que lo son.
A los tontos tampoco, con la diferencia de que, algunos no creen que lo son, lo cual los hace más tontos aun.
Los pillos lo miran todo y no ven nada y todo lo saben, no roban pero lo tienen todo.
Los tontos roban porque no tienen nada.
Hay tontos que se hacen los pillos convirtiéndose en tontos y medio, y pillos disfrazados de tontos, haciéndolos más pillos.
La tarea principal de los pillos es fabricar tontos y que estos no le husmeen sus pillerías, peligraría su seguridad, tampoco quieren que ningún tonto pase a sus filas porque aumentaría el número de pillos y tocarían a menos, también disminuiría el número de tontos que tanto necesitan para permanecer en lo alto que lo harían aun aplastando la cabeza de cualquier tonto.
Entre pillos hay rivalidades por el poder y son capaces de convertir en tonto a cualquier pillo menor que no haga cumplir sus órdenes y leyes por decreto dirigidas a los tontos
Estos se pasan el tiempo engañados creyendo que tendrán una tontería mejor y que hasta podrán llegar a ser pillos si se portan bien trabajando más y mejor.
Los pillos se reúnen para organizar sus pillerías.
Los tontos no se reúnen por tontos que son, solo comentan, temen a los pillos.
Los pillos temen a tantos tontos, aunque saben que si algún tonto los acusara, serían inocentes antes del juicio. Los pillos hablan, piden, exigen respeto, su opinión es ley.
Los tontos callan y obedecen, los menos tontos observan y meditan.
Aunque los pillos dicen ser los primeros en sacrificio y últimos en el beneficio ya son pocos los tontos que lo creen.
Los pillos siguen siendo abrumadora minoría, consumen mucho más que todos los tontos juntos, además de ser parásitos de los tontos, los desprecian, pero saben que sin ellos su existencia sería imposible porque de ellos viven. Pero, curiosamente, si desaparecieran los pillos entonces no hubiera tontos y eso lo deseamos porque molesta tener que oír cosas como las que Ud. está leyendo y otras como estas:
Los tontos no tienen iniciativa, solo acatan las imposiciones de los pillos; los tontos creen que son acuerdos, creen, hasta que los vientos de un ciclón azotan con más fuerza por donde ellos viven.
Los pillos viven para comer, los tontos para ver comer a los pillos y cuando los pillos necesitan el favor de los tontos les preguntan hasta por su tonta familia (gran reserva) piensa el pillo, antes ni un leve saludo (piensa el menos tonto).
Los pillos tienen acceso a una literatura variada, los tontos, solo la que escriben los pillos. Entonces ¿quién educaría a los tontos? Pienso que es una tarea de los menos tontos, que en el ejemplo de los propios pillos que apenas se ocultan para pecar, tienen una herramienta poderosa para mejor comprensión de los tontos y cuando hayan logrado dejar de serlo reflexionarán y solo se lamentarán por el tiempo antes perdido.
Esto ha ocurrido en cualquier parte con mayor o menor tiempo de existencia o grado de crueldad. Por suerte, va dando señales de extinción total. Busquemos cómo convertir este ambiente en un espacio amplio y luminoso donde no existan ni tontos ni pillos.
Tuesday, December 15, 2009
Al señor Presidente de la Republica de Cuba, Denuncia del pueblo Cubano.
Por Esteban Morales
Durante cincuenta y un años el pueblo Cubano ha estado a merced de un grupo, que enarbolando consignas socialistas e imponiéndose por el terror, ha privado de sus derechos fundamentales a la nación entera. Mediante una serie de “actos de repudio”, instigados, organizados y dirigidos por los órganos de la seguridad del estado, los gobernantes, no queriendo responder los cuestionamientos del pueblo, se preparan para otro medio siglo en el poder.
Estas cinco décadas de desmanes ha obligado a muchos a pasar sus vidas en algunas de las más de 300 cárceles, construidas para nuestro alojamiento, en régimen de terror y desamparo. También a perecer fusilados mediante juicios sumarísimos, con el uso de leyes amañadas que responden sólo a los intereses de la represión contra las libertades del pueblo, sin recursos judiciales ni garantías procesales. A muchos simplemente le ha quedado como única vía fáctible el escapar del régimen de oprobios y devenir ciudadanos del mundo, los más desafortunados han muerto, ahogados o mordidos por los tiburones, tratando de escapar de una insularidad que la casta dirigente utiliza como prisión mayor, con la que fuerzan a la obediencia a toda la población.
Nuestros familiares y amigos, nuestros paisanos, todos los que quedaron en la patria, se mantienen en medio del desabastecimiento endémico que hemos padecido a lo largo de estos largos años, privados de nuestros derechos civiles y democráticos, siendo desinformados por la prensa estatal -única permitida-, politizados desde pequeños con una doctrina reaccionaria y una historia patria hecha a la medida de quienes viven del poder, manipulados por las también estatales organizaciones de masas creadas para nuestro control, aterrorizados por las “Brigadas de Respuesta Rápida” –creadas, alentadas y pagadas por el gobierno-, la Policía, y los órganos de la Seguridad del Estado.
La extorsión de los vetustos gobernantes no sólo llega a los que quedan dentro de sus predios; los cubanos libres, que viven en países democráticos, aun se deben a los amos de Cuba, siendo excluidos, al disentir del régimen, de obtener ese visado obligatorio para regresar a visitar la patria, que otorgan como premio a los que muestran ojos ciegos a sus desmanes.
Las justificaciones que han esgrimido para tal barbarie son las de la igualdad social y sistemas de protección al pueblo en cuanto a la salud y la educación, que muchos otros estados les brindan a sus pueblos sin tener que sacrificar por esto sus libertades políticas y sociales.
Gozando nuestros nuevos aristócratas de los privilegios propios de sus rangos y viviendo junto a sus familiares una vida solaz, adquiriendo propiedades en el extranjero y disfrutando de nuestra isla como una finca particular con doce millones de seres esclavizados, nos demandan más sacrificios y austeridad, mientras separan a nuestras familias y siembran nuestros corazones de odios y rencores.
Por todo lo antes expuesto, los cubanos, todos unidos, le reclamamos a los que grotescamente deciden el curso de nuestra política externa e interna, de nuestras vidas y de nuestra muerte, que renuncien al poder, dejándole el camino libre a las nuevas generaciones de hombres y mujeres que reclaman para sí un mejor futuro que el que nos ha traído el experimento de la tiranía existente por demasiado tiempo en nuestra patria.